Comparto un texto que encontré un día navegando. En él me he visto reflejado.
La mentalidad del corredor de fondo
El corredor de fondo es un tipo de raza especial. Primero, porque una maratón no se corre sólo con las piernas y el entrenamiento. Si así fuera, los maratonianos seríamos muchísimos más al depender de algo "solamente" externo, algo que depende de una repetición mecánica de entrenamiento físico.
¿Qué diferencia a un maratoniano o corredor de fondo de otros atletas o deportistas?
Es la mentalidad. El maratoniano es obstinado, orgullosamente terco, resistente, un poco obsesivo, perfeccionista, y con alma y pretensiones de "superhéroe". El maratoniano siempre intentará "un poco más allá" de lo que cree su límite físico. Intentará llegar como sea. Inclusive desoirá recomendaciones. Irá a enfrentar al muro como quien va rumbo a lo desconocido.
El maratoniano no es Superman, y lo sabe, pero necesita creer que sí.
El maratoniano tiene miedo, y lo enfrenta.
¿Qué diferencia a un maratoniano o corredor de fondo de otros atletas o deportistas?
Es la mentalidad. El maratoniano es obstinado, orgullosamente terco, resistente, un poco obsesivo, perfeccionista, y con alma y pretensiones de "superhéroe". El maratoniano siempre intentará "un poco más allá" de lo que cree su límite físico. Intentará llegar como sea. Inclusive desoirá recomendaciones. Irá a enfrentar al muro como quien va rumbo a lo desconocido.
El maratoniano no es Superman, y lo sabe, pero necesita creer que sí.
El maratoniano tiene miedo, y lo enfrenta.
Esa es la gran diferencia que te lleva a completar esos benditos 42.195 metros. La mentalidad.
También lo caracteriza el corazón y la fuerza de voluntad.
El maratoniano se repite a sí mismo que lo logrará, aunque en el medio se pregunta: ¿cómo carajo se metió en esto, si nadie lo obligó a hacerlo?
El maratoniano es demasiado orgulloso como para detenerse por cansancio.
Es estricto y severo consigo mismo, y si falta a un entrenamiento sentirá la "culpa del corredor".
El maratoniano se desafía permanentemente en la vida como en la maratón, y en la maratón como en la vida.
El maratoniano en la mayoría de los casos "se hace". Porque descubre que correr es una metáfora de la vida misma; con dolores, con esfuerzos, con sacrificio, pero que a la larga da alegrías, satisfacciones y recuerdos inolvidables.
El maratoniano es emotivo a pesar de su "dureza", porque al llegar a la meta sentirá que un torrente de lágrimas vienen a sus ojos. Tal vez las suelte y las deje fluir, tal vez por pudor, no. Pero no podrá negar que la emoción de terminar una primera maratón es absolutamente desbordante.
El maratoniano no sabe de antemano si puede, pero sí sabe que quiere.
El maratoniano desea profundamente llegar y demostrase a sí mismo que es capaz.
El maratoniano llega porque logra dominarse, a él y a los miedos, al dolor, al cansancio, a los pensamientos negativos... demasiados rivales, pero ninguno más fuerte y valiente que él.
El maratoniano empieza a serlo a partir del primer pensamiento; ese que se nos viene a la cabeza por primera vez junto con una duda y una negación:
"¿Y si corro una maratón?...no, no creo que pueda, es demasiado... mejor, no"
Acabas de empezar a ser maratoniano: Ya tu subconciente te está programando.
Si no lo sos aún, pero ya tuviste este pensamiento, es probable que el día que cruces la meta de tu primera maratón, te acuerdes de este escrito.
El maratoniano aprende una lección muy importante; YO PUEDO.
El maratoniano quiere ser inmortal. Y tal vez, de algún modo lo logre.
¿Por qué?... porque siempre alentará a otro a hacerlo, y ese otro repetirá la historia y así cada vez.
Un maratoniano deja una referencia para otro, un pequeño legado.
Y así nunca dejarán de existir esos "adorables obsesivos" que quieren desafiar al miedo en 42 kilómetros que conducen a la nada... o al todo.
Entonces sí; el maratoniano ES INMORTAL.
También lo caracteriza el corazón y la fuerza de voluntad.
El maratoniano se repite a sí mismo que lo logrará, aunque en el medio se pregunta: ¿cómo carajo se metió en esto, si nadie lo obligó a hacerlo?
El maratoniano es demasiado orgulloso como para detenerse por cansancio.
Es estricto y severo consigo mismo, y si falta a un entrenamiento sentirá la "culpa del corredor".
El maratoniano se desafía permanentemente en la vida como en la maratón, y en la maratón como en la vida.
El maratoniano en la mayoría de los casos "se hace". Porque descubre que correr es una metáfora de la vida misma; con dolores, con esfuerzos, con sacrificio, pero que a la larga da alegrías, satisfacciones y recuerdos inolvidables.
El maratoniano es emotivo a pesar de su "dureza", porque al llegar a la meta sentirá que un torrente de lágrimas vienen a sus ojos. Tal vez las suelte y las deje fluir, tal vez por pudor, no. Pero no podrá negar que la emoción de terminar una primera maratón es absolutamente desbordante.
El maratoniano no sabe de antemano si puede, pero sí sabe que quiere.
El maratoniano desea profundamente llegar y demostrase a sí mismo que es capaz.
El maratoniano llega porque logra dominarse, a él y a los miedos, al dolor, al cansancio, a los pensamientos negativos... demasiados rivales, pero ninguno más fuerte y valiente que él.
El maratoniano empieza a serlo a partir del primer pensamiento; ese que se nos viene a la cabeza por primera vez junto con una duda y una negación:
"¿Y si corro una maratón?...no, no creo que pueda, es demasiado... mejor, no"
Acabas de empezar a ser maratoniano: Ya tu subconciente te está programando.
Si no lo sos aún, pero ya tuviste este pensamiento, es probable que el día que cruces la meta de tu primera maratón, te acuerdes de este escrito.
El maratoniano aprende una lección muy importante; YO PUEDO.
El maratoniano quiere ser inmortal. Y tal vez, de algún modo lo logre.
¿Por qué?... porque siempre alentará a otro a hacerlo, y ese otro repetirá la historia y así cada vez.
Un maratoniano deja una referencia para otro, un pequeño legado.
Y así nunca dejarán de existir esos "adorables obsesivos" que quieren desafiar al miedo en 42 kilómetros que conducen a la nada... o al todo.
Entonces sí; el maratoniano ES INMORTAL.